22 abr 2012

Esto es lo que conseguís por meterte con nosotros.

Como personas estamos inconscientemente acostumbradas a vivir bajo el imperio de la culpa y el sufrimiento en su menor medida. Diferentes religiones impuestas o adoptadas, idiosincrasias de vida, puntos de vista propios, siempre existe el nexo psicológico intrascendente que ya es más bien una cuestión innata.
Gente que siente que debe llegar a un agotamiento físico extremo para luego poder alegar "Me MEREZCO un descanso", algo así como una respuesta mental a esa consciencia que quizás no le permite descansar por puro ocio, si no que la lleva al punto de requerir cierto esfuerzo de su parte para poder excusarse. Religiones a seguir, en las que si se desobedece se pueden pasar años en un posible infierno o purgatorio, o en una reencarnación no del todo agradable dependiendo de lo sostenido, lo que hace muchas veces actuar sumisamente ante la casi amenazante advertencia. Personas que llevan una vida infelizmente, creándose traumas y alegando que hay ciertas cosas "que no merecen" (De hecho, lo redacta alguien cuya característica principal son sus ataques de pánico, síntoma principal del típico "Palo en la rueda" impuesto por uno mismo). El karma en el que muchos creen, una posible fuerza sobrenatural que está al tanto de todas tus acciones y que de la mano de nuestro gran amigo el destino se tomará revancha tarde o temprano, cosas por las que quizás nos sugestionamos hasta de pequeños, nada más que en vez de tanta ensalada retórica simplemente lo llamábamos inocentemente "Papa Noel", el que te recompensa por las cosas buenas y te "castiga" de cierta forma por las cosas malas. La moral y la ética que nos condenan en una sociedad cada vez más desvalorizada, pero que intenta sostener débilmente los conceptos de la misma juzgándote por conveniencia de unos pocos y señalándote con la mano que precisamente no tiene limpia, ya que estas últimas dos son únicamente aplicables para la gente que menores amoralidades comete.
Factores meramente metafísicos y psíquicos, los cuales siquiera solemos tener en cuenta, llevados a una realidad meramente terrenal, de la cual nos sustentamos todos los días de nuestra existencia.
Yo soy una persona hiper fatalista, pero creo que vivimos aferrados y encariñados a una realidad que no nos pertenece. ¿Somos realmente "Dueños de nuestros actos y esclavos de nuestras palabras"?.
Muchas veces en nuestro egocentrismo de creernos eternos y calculadores, sin saberlo le servimos en bandeja nuestra vida al destino.