11 sept 2011

El extraño de pelo largo

Como es bien sabido, debido a mis dos años de repitencia por deserción escolar, esto de llevarse materias no es nada nuevo en mi vida. Ya es como una rutina el hecho de tener que ir en Diciembre y Febrero, con ese calor asfixiante, a la escuela.
Hace tres años ya, tenía que prepararme para dar Física - Química (O cómo se escriba, nunca supe bien si es "Físico - Química" o así, ni me interesa de hecho porque la detesto) y la amiga de mi mamá me había conseguido una profesora particular que según su definición "Era excelente".
Era cosa de las cuatro de la tarde, quizás un poco más tarde, o un poco más temprano, cuando cruzamos el Polideportivo de Calzada, para después tocar el timbre de una casa de dos pisos, justo en frente de la plaza.
- Hola (Me dijo asomándose un tipo por el balcón) ¿Qué necesitan?
- Yo ya vine la otra vez, es por la maestra de Física.
- Ah sí.. ¿Para qué la buscás?
Esas preguntas estúpidas y sumamente obvias.. "No, porque vengo a tomar clases de ballet, pelotudo. ¿Para qué mierda puedo venir a buscar una profesora de Física? ¿Para que me enseñe Geografía? La concha de tu hermana" pensé al instante, pero solo contesté, señalando el cartel:
- Apoyo escolar.
- Ah sí, ya te la traigo.
Inmediatamente, con mi amiga fantaseamos con aquella expresión "Ya te la traigo", como si fuera a aparecer aquel muchacho con la señora en sus brazos, para tirarla cual bolsa de papa por el balcón. 
Hasta casi por instinto, con mi amiga miramos las dos para nuestra derecha, porque sentimos los pasos apurados de alguien.. Era un tipo no muy alto, de pelo largo, y pinta de tener un par de líneas arriba, que al observar al señor que se acababa de ocultar en la terraza, acotó con un tono burlón y guiñando un ojo:
- Opa ¿Les gustan los morochos, no? 
A las dos se nos escapó una carcajada por el comentario de aquel hombre tan peculiar, y yo hasta con vergüenza contesté:
- No, vine por la profesora de Física.
- Mmm, no se, dicen que los negros vienen bien igual, eh.
Nos volvimos a reír por aquel hombre que no habíamos visto nunca antes en nuestras vidas.
A esto se dejó entrever la dichosa profesora, quien me explicó que si quería ir, podía hacerlo la semana que viene. Mientras yo hablaba con la mujer, (Claro que la estaba mirando a los ojos, por lo que al no poseer vista periférica no podía ver qué pasaba a los costados) sentía un ruido constante a chapas que chocaban entre sí.
Cuando termino de hablar con la mujer, me despido y demás, doy media vuelta y veo al mismo hombre con el que había hablado antes, intentando robar la peluquería que estaba a 15 metros mío. Jalaba, pateaba y forzaba las rejas de metal, hasta que se dio cuenta que lo estábamos viendo con mi amiga.
- Uh, está cerrado.. Justo venía a cortarme el pelo, una lástima.
Acotó como si de verdad nosotras nos fuéramos a tragar que tan solo buscaba cortarse el pelo.
Este dio media vuelta, y mientras nos alejábamos, veíamos a lo lejos como el extraño de pelo largo se acercó a una pareja acurrucada en un banco de la plaza vecina, hablándoles sin seguramente conocerlos.
Nunca fui a esa clase particular.
Rendí bien Física, pero repetí el año.
Esta historia quedó como la anécdota favorita entre mi amiga y yo.